Por Luna Eros
Una característica que une a los caribeños es, sin duda, el coloniaje. El colonialismo que teje a todas estas islas, a todos estos países, también los ha unido en resistencia: el lenguaje y el erotismo. Este es una manifestación social e histórica que carga mucho peso en la literatura contemporánea, donde se denuncia la opresión de parte de aquellos en el poder: colonizadores que han oprimido al Caribe junto a su cultura, religión, idioma y sexualidad, tratando de despojarlo de su identidad. Por eso Caribbean Erotic: Poetry, Prose & Essays es una antología editada por Opal Palmer Adisa y Donna Aza Weir-Soley, mujeres y escritoras caribeñas, que recogen poesía, prosa y ensayos donde el erotismo es el protagonista en cada uno de estos escritos.
Al llegar los colonos, trajeron también el patriarcado que, junto al cristianismo, se encargó de saquear el poder femenino y sexual, encerrándolo en un tabú controlador. Donna Aza Weir-Soley (2013) embarca este camino sensual creando un espacio seguro para el desahogo sexual reprimido, y sienta las bases para dar rienda suelta al deseo de escribir desde el calor humano, desde el calor caribeño que hace sudar. La propuesta de romper con los estereotipos impuestos por los blancos colonizadores hacia el mestizaje y la negritud, donde el racismo gobierna, es representar, a través de distintas voces, la identidad cultural. La misma que sobrevive gracias a la resistencia de los ancestros, quienes usaron la religión, la música y el baile para subsistir en un mundo que los quería borrar. Así se rompe la cadena de la sumisión y el tabú, y se usan las letras y el lenguaje para dar un mensaje que lucha en contra del coloniaje.
La sexualidad es mucho más que un acto. Es la necesidad del calor humano, es una conexión espiritual con todo lo que compone a un ser: la cultura, la religión, la política. Y desde ahí se denuncia el abuso. Opal Palmer Adisa (2013) sube la presión y manifiesta el erotismo como identidad, espiritualidad y salud. Continúa rompiendo con los tabúes impuestos por una sociedad que ni siquiera es la propia, para salirse de la norma y proponer otras perspectivas. La identidad de conocer el cuerpo propio más allá de mirarse en un espejo y reconocerse como persona: un toque más íntimo. El acto como expresión espiritual de conectarse con aquellos seres amados y, a la vez, con Dios mismo. Explorar el cuerpo, conocer todos sus relieves para mantenerse consciente del físico y de aquellos síntomas que pueden afectar la integridad de estar saludable.
Así bailan los distintos personajes a través de las obras plasmadas. Actúan como ellos mismos, sin tapujos, sin vergüenzas, sin nada que esconder. Es una representación muy esperada, especialmente por aquellos que buscan rostros similares a los suyos, voces que hablen sobre ellos sin ningún tipo de temor a alguna consecuencia por parte de la sociedad. Es abrirles los ojos y la mente a las personas; es exhibirse sin vestiduras pesadas y mostrar la belleza del Caribe, el orgullo de lo que son. Es ir con la cabeza levantada, con el mentón en alto, mostrando esa desnudez frágil pero resistente, donde se deja entrever el amor por ellos mismos y el amor por su patria.
Ha tomado mucho tiempo, mucha sangre, sudor y lágrimas para poder recoger textos maravillosos donde se vea el reflejo de los caribeños mismos. Muchas cartas de pasión hacia su cultura, religión y patria; un legado de valentía para las futuras generaciones. Es un espejo que saca a relucir los sentimientos suprimidos por tantos años. Toma lugar en un tiempo y espacio necesarios para ver crecer los frutos de la literatura del Caribe, la gran representación para los nuevos escritores. Ahora la pregunta es: ¿cómo vamos a usar el erotismo como resistencia ante la inminente censura por parte de los gobiernos blancos, opresores, colonizadores y usurpadores? Gobiernos que todavía buscan silenciar lo insilenciable y domar lo indomable. Sin duda, lo intentarán, y sus esfuerzos seguirán siendo en vano.



