Por Enrique M. Infante Ángeles
El pasado martes 23 de septiembre de 2025 tuve la oportunidad de asistir al tradicional conversatorio titulado Noches Editoriales. La editorial invitada fue Las Marías.
El encuentro se celebró en el Gran Salón, Barat Sur, de la Universidad del Sagrado Corazón, dentro del marco de la celebración de sus 145 años de historia. La actividad contó con la participación de la escritora Adli Cordero Espada y de la representante de la casa editorial, Mariana González, quienes compartieron con el público sus experiencias, reflexiones y perspectivas sobre el trabajo editorial y, sobre todo, acerca del recién publicado libro ¿Y quién ama esta locura?, de Cordero Espada.
El conversatorio y ciclo de preguntas estuvo moderado por María de los Milagros Colón Cruz, líder académica del programa de Periodismo de la universidad, quien supo guiar el diálogo con preguntas precisas que resaltaron los puntos más relevantes de la labor de Las Marías y, a la vez, los retos de la autora en la escritura de esta novela.
Extracto de preguntas y respuestas
P: ¿Cómo encaja la pieza en Las Marías?
R: El libro incomoda, y ese es el punto. Hubo una convocatoria a la cual Adli envió su manuscrito; nos tomó un año responder y convencerla de que publicara con nosotras, ya que otra editorial también estaba interesada.
P: ¿Retos de publicar solamente voces de mujeres?
R: Realmente no he tenido problemas.
P: ¿Más allá del círculo que te sostiene, alguien se ha manifestado?
R: Sí, solo dos hombres. Pero las estadísticas muestran que son más las mujeres quienes escriben.
Con respecto a la novela presentada, González (Las Marías) compartió: “El morbo que hay detrás de la palabra esquizofrenia fue lo que me llamó la atención. Con la primera frase del manuscrito me enganchó: ‘Lo peor de la locura no son las alucinaciones’. Adli me pidió que la llamara a las 8:47, una hora muy rara, pero era porque a esa hora se dormía la bebé. Yo necesitaba que ella confiara en que íbamos a amar y mejorar y profundizar en su novela; que íbamos a creer en ella”.
Mariana añadió: “Ella escribe con una ferocidad deslumbrante”.
P: ¿Por qué esta historia desde la maternidad?
R: El libro está dedicado a mi tío Edgar, cuando murió. Escribir desde la maternidad era necesario: quise narrar historias de madres que luchan. Yo fui diagnosticada con psicosis posparto. No pretendía ser una novela: era un espacio de auto ficción. El miedo a la locura de alguien a quien aún amo. Ya no me interesaba lo que él sentía con su enfermedad, sino el sentimiento. Ese duelo dio origen a la historia y al personaje de Ania. Al comienzo solo había dolor, duelo y delirio.
P: ¿Cómo desarrollaste esta relación con vivos y muertos?
R: La mentira es que me lo inventé todo. La verdad es que yo sentía que él estaba ahí. Hoy puedo contar algo que fue realmente real. Yo no aceptaba esa dualidad de ser madre y estar profundamente triste por la pérdida de mi tío. También quiero reflejar esa dualidad del día a día en esta colonia.
Sobre sus lecturas en el proceso de escritura, mencionó a Clarice Lispector, Rosa Montero, César Vallejo y a Ángela María Dávila y varios autores clínicos.
La manera en que ambas expositoras se complementaban permitió apreciar no solo el trabajo editorial, sino también la pasión detrás de esta publicación. El ambiente fue cercano y participativo. Entre los asistentes había estudiantes, profesores y personas de la comunidad interesadas en la literatura y la edición. Me quedo con la impresión de que estos encuentros no solo acercan a los estudiantes a la práctica real de la escritura y la edición, sino que también generan comunidad. Escuchar a voces jóvenes hablar con tanta claridad y convicción sobre los retos y posibilidades de la literatura en Puerto Rico fue inspirador. La actividad concluyó con la autora firmando ejemplares y compartiendo fotografías, dejando un eco de entusiasmo y motivación entre los presentes, aunque ella misma mencionó sentirse atrapada en la dualidad entre la esperanza de la literatura y la desesperanza ante la violencia y la crisis de la isla.
Quiero cerrar con este texto corto de la escritora oriunda de Patillas: “Es un libro de dolor, sí; pero con la ternura y el amor altamente vinculados”. Noches Editoriales continúa siendo un espacio vital para fortalecer los lazos entre la universidad, el estudiantado y el ecosistema cultural del país.



