Por Alma Datil Calderón
Hay carreras que requieren que tengas un grado mayor para ejercer ciertas posiciones, por ejemplo: profesores universitarios, doctores, abogados, entre otros. De hecho, desde la juventud, los padres y maestros tienden a impulsar y exhortar a que se realicen estudios posgrado, más allá del bachillerato. Pero en esta isla, eso no es suficiente para tener un trabajo estable y que sostenga las necesidades y derechos humanos de las personas.
Es importante el derecho del individuo a que aspire a realizar diversos grados académicos. No tan solo por la preparación profesional, sino también porque a diario se adquiere un nuevo conocimiento, especialmente cuando el presente está en constante evolución. Pero en Puerto Rico, hay un grave problema en cuanto a garantizar una carrera profesional adscrita a la preparación del individuo y que la recompensa monetaria reembolse la inversión que se realizó durante la educación del mismo. Además, hay momentos donde, aunque surja la oportunidad laboral, esta no basta con las expectativas de la persona y resulta insuficiente para cubrir los gastos básicos como renta, utilería, compra, entre otras necesidades cotidianas. Esto tiene varios factores desde: el empleador negarse a ofrecer un empleo a tiempo completo, empleadores que mantienen el sueldo al salario mínimo sin ningún tipo de recompensa hacia el crecimiento profesional, poco a ningún desarrollo de carreras en estos campos disponible en la isla, y mucho más. En la mayoría de estos escenarios, una gran cantidad de profesionales se han visto obligados a tener de dos a tres trabajos para poder sostenerse.
Por supuesto, no todos tienen el privilegio de cursar grados universitarios. Debido al estado económico actual —que ha surgido por años, especialmente desde que se nos impuso el control fiscal—, la isla está en constante desarraigo hacia el acceso de servicios básicos y ha habido un aumento de familias viviendo en condiciones precarias. Al esto ocurrir, muchas personas no cuentan con el apoyo económico para poder llevar a cabo sus estudios universitarios, por lo que muchos recién graduados de escuela superior entran directamente al campo laboral. Incluso, hay estudiantes, que, aunque son de familia de bajo ingreso, han tenido la oportunidad de recibir becas federales como lo es la FAFSA, pero hoy en día, eso es otro tiempo parcial más. Con el aumento de costo de los créditos universitarios, estas instituciones, incluyendo la Universidad de Puerto Rico —que es una institución pública, la FAFSA no logra cubrir el semestre completo como lo fue hace diez años—. Aun así, en las ocasiones que sí lo cubre, el estudiante no recibe el mismo reembolso del sobrante como anteriormente, por lo que, en muchas ocasiones, se ven obligados a buscar un empleo a tiempo parcial para poder sostenerse durante sus años académicos.
Ahora, por lo general, existen dos tipos de estudiantes: aquellos que tienen el privilegio de enfocarse a tiempo completo en sus estudios y aquellos que deben comenzar a laborar desde el primer año. El primer ejemplo, tiende a tener sus repercusiones en Puerto Rico. La gran mayoría de las compañías —grandes como negocio local, e industrias— requieren una cantidad mínima de años de experiencia de acuerdo con el campo en el que se está desarrollando. Esto incluye pequeños negocios como cafés, restaurantes, tiendas de ropa, etc. El grado académico debería ser suficiente evidencia del porqué no cuentas con años de experiencia —porque esos años se invirtieron en los estudios—. A estos individuos se les hace difícil adentrarse a las carreras del cual se prepararon por años, por lo que para poder adquirir algo de experiencia, buscan posiciones introductorias y que no requieran experiencia para que ellos puedan comenzar a invertir en su resumé. Pero, cuando esto surge, muchos reciben el mismo comentario: estás sobrecalificado para este puesto. No se les brinda la oportunidad de poner en práctica sus estudios y en ocasiones, hay personas con un grado menor, ejemplo un bachillerato, que sobrepasa a estos recién graduados de maestría porque durante sus años de estudios, se dedicaron a adquirir experiencia así sea experiencia general laboral con un tiempo parcial fuera de su área de concentración, experiencia a través del programa de estudio y trabajo, o al realizar algún internado.
Por otro lado, hay individuos que trabajan y se forman como profesionales en sus respectivas áreas, pero muchas veces resulta en que no pueden aspirar a un puesto más alto porque no cuentan con los grados académicos requeridos por la compañía del que se trabaja. Sumado a eso, estas compañías no cuentan con ningún tipo de inversión hacia el empleado para que pueda buscar, en este caso, las cualidades y experiencia académica que exige el empleador. Pero, luego pasa lo inevitable: se abre un puesto de administrador del departamento de recursos humanos, tienes al empleado que ha trabajado con la compañía en una posición debajo del solicitado por 10 años; y tienes a un recién graduado de Bachillerato en Administración de Empresas y Posgrado en Recursos Humanos —escogieron al recién graduado— y sumado a eso, exigen que el empleado que lleva 10 años en la compañía entrene al empleado nuevo.
Entonces, ¿realmente el tener un grado académico mayor te garantiza una carrera profesional? No. Especialmente en Puerto Rico. Al final del día, las convocatorias de trabajo se resumen de la siguiente manera: debes tener un grado de maestría y de tres a cinco años de experiencia. Debería de haber un rediseño en cuanto a qué cualidades se deberían de requerir en los trabajos, especialmente el que la remuneración sea adecuada de acuerdo con el campo de estudio. Aunque el obtener un grado mayor universitario no te garantiza 100% la oportunidad para su desarrollo profesional, sí la educación debería ser accesible para cada individuo. Y, sobre todo, cada persona debería de tener acceso a una práctica profesional durante su carrera así sea con estudio o no.



