Una entrevista a José R. Rivera González
Primera Parte
Por Enrique M. Infante Ángeles

José R. Rivera González es puertorriqueño del sector Figueroa en Santurce. Cuenta con dos décadas de experiencia docente en destacadas instituciones universitarias del país y actualmente es profesor en la Universidad del Sagrado Corazón. Fue columnista de El Vocero (2016–2025) y ha colaborado en múltiples medios, incluyendo WAPA TV, Telemundo-NBC, NotiCel, Diario Las Américas, The Globe Post, Al Jazeera World, Euronews, France24, The Wall Street Journal y Le Monde, entre otros. Sus áreas de especialidad abarcan: diplomacia, geopolítica, asuntos estratégicos, relaciones internacionales, Europa y política pública. Además, crea contenido en redes sociales (@ProfeJoseRivera) y conduce el pódcast Diálogo Plural.
El sol se asomaba filoso y brillante por encima de las palmeras entre el estacionamiento y el paradero de la guagua. Entré presuroso al café, no lo vi. Me instalé en una mesa y fui por mi bebida. ¡Kique! Saludó, entró raudo y amigable como siempre, me estrechó un abrazo. Hoy es Halloween –musité, mientras encendí la grabadora, que en estos tiempos se traduce como: “empecé a grabar con el celular”.
Enrique: ¿Desde cuándo existe ese gusto por la política y qué te hizo elegir estudiarlo?
José: El gusto por la política me acompaña desde siempre. Mis padres, obreros ambos, nos inculcaron el valor del conocimiento y, con sacrificio, compraron una enciclopedia que despertó en mí el interés por los países y sus banderas. Crecer en las décadas del 70 y 80, en plena Guerra Fría, marcó profundamente mi visión: aunque no viví Vietnam como evento, sí presencié su impacto cultural, las narrativas de traumas, venganzas y propaganda que alimentaban percepciones distorsionadas. Películas como Apocalypse Now, The Deer Hunter, Platoon, Heaven and Earth, Born on the Fourth of July y Full Metal Jacket influyeron enormemente en mi pensamiento. A esto se sumó la convulsa situación latinoamericana —Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú con Sendero Luminoso y el MRTA— que alimentó mi conciencia política y mi hambre de comprender las relaciones internacionales.
Enrique: Por lo que mencionas, todo ese trasfondo te ubica claramente como un niño de unos seis años hasta un adolescente formado en plena Guerra Fría.
José: Así es.
Enrique: ¿Cuántos idiomas hablas, en cuáles puedes escribir fluidamente, en qué lengua piensas y en cuál te desahogas?
José: Hablo cinco idiomas: español, inglés —mi segundo idioma por más de cuarenta años—, francés, que me acompaña hace treinta y tres; portugués, que aprendí por accidente; y alemán, que estudio desde hace tres años y medio. Tuve destrezas en griego, pero las he perdido por falta de práctica. Además del español y el inglés, puedo expresarme con soltura en francés, una lengua que adopté tanto por educación como por afecto. Eso se lo debo en gran parte al Departamento de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Puerto Rico y, en especial, a la profesora Ruth Hernández Torres, quien me enseñó a amar el francés por sí mismo.
Enrique: ¿Qué lees? ¿Qué escuchas, qué miras?
José: Leo de todo y en varios idiomas. Empecé con literatura puertorriqueña y luego tuve una fuerte etapa de eurofilia, sobre todo tras aprender francés. Autores como Milan Kundera fueron decisivos; La broma la leí en tres días. Eso me llevó a la literatura checa y luego a Kafka, Günter Grass, Süskind. Al principio leía en español o inglés porque aún no dominaba otros idiomas. También me marcó la literatura afroestadounidense, especialmente Toni Morrison. De Latinoamérica, García Márquez —inevitable—, Cortázar, Girondo, Gelman, Benedetti y Vargas Llosa, cuya obra he revisitado con una perspectiva más amplia tras su muerte. En música, escucho de todo dentro de la tradición caribeña: la Fania, la nueva canción latinoamericana, Violeta Parra, Víctor Jara, Chico Buarque, Haciendo Punto en Otro Son, Silvio y Pablo. También fui parte de la explosión del pop de los 80 y 90: Madonna, Michael Jackson y el fenómeno MTV, cuya decadencia actual me entristece.
Enrique: ¿Estamos viviendo una bajada artística, un momento de sobreproducción sin calidad?
José: Depende de cómo se mire. Hay mucho ritmo y menos contenido, y la facilidad de producir temas con tres acordes y una caja de ritmos influye. Las plataformas como SoundCloud o Spotify amplifican eso. Pero también existen cantautores y artistas con profundidad que mantienen vivo el oficio; solo que la gratificación inmediata domina y muchos dejan de escuchar con atención.
Enrique: La fama ahora pesa más que la calidad.
José: Exacto. Pero también es necesario visibilizar a quienes siguen apostando por la sustancia.
Enrique: Pasemos a pensamiento crítico y medios. ¿Cuál ha sido tu entrevista más difícil y cuál ha sido la más fácil?
José: No he tenido entrevistas realmente difíciles, pero sí momentos incómodos. En 2017 participé en un panel sobre los primeros meses de Trump. El cónsul de México no llegó y terminé ante un abogado republicano que repetía propaganda con fanatismo. Fue desagradable y me llevó a poner límites a ese programa. Las otras fueron dos entrevistas en francés para Le Monde: una sobre la política en Puerto Rico y otra, justo antes del huracán María, sobre la capacidad del gobierno para manejar la emergencia. Afirmé que Puerto Rico no podría levantarse tras el huracán, y eso terminó como titular. Al principio pensé que era exagerado, pero los hechos me dieron la razón. La entrevista más fácil: las que hago con estudiantes de la Universidad del Sagrado Corazón. Su profesionalismo y frescura me reconfortan; siento que el país y el periodismo están en buenas manos.
Enrique: ¿Tuviste que recomenzar alguna vez?
José: Sí. Tras nueve años en Telemundo, el segmento terminó en 2022 y estuve casi dos años fuera. Eso me afectó. Cuando Aixa Vázquez me invitó a WAPA en 2024 dudé si podía volver. Pero una vez frente a la cámara, todo fluyó.
Enrique: Menciona a tres comentaristas certeros.
José: Jeffrey Sachs, por su capacidad de hablarle la verdad al poder; Gideon Levy, por denunciar desde Israel los excesos contra Gaza; y en Puerto Rico, José Molinelli, un ex estudiante brillante cuyo pensamiento admiro. Añadiría al doctor Ojel Rodríguez Burgos, otro intelectual excepcional que comunica con claridad al público general.
Enrique: Palestina e Israel — China y EE. UU. — Rusia y Ucrania: ¿qué hay en común y qué no?
José: En todos esos conflictos hay un hilo común: fallos del liderazgo estadounidense en política exterior. En el caso de Israel y Gaza, Estados Unidos fue el actor con poder real para moderar la respuesta israelí como, por ejemplo, el hecho de buscar responsables, proponer operaciones quirúrgicas y minimizar el daño a la población civil, pero su gestión ha fallado tanto por comisión como por omisión. La incapacidad para controlar el flujo de armas y para ejercer presión diplomática ha contribuido a agravar la crisis humanitaria. En los otros escenarios: China-EE. UU. y Rusia-Ucrania, también se observa la influencia de decisiones norteamericanas, aunque con matices distintos: se trata de rivalidades geoestratégicas donde confluyen intereses militares, económicos y discursivos. Cada conflicto tiene sus causas locales y actores propios, pero la proyección del poder estadounidense y sus vacíos de liderazgo tienden a condicionar la dinámica regional y global. En ese sentido la incapacidad de la administración de Biden fue bárbara.
En cuanto al narcotráfico, hay una conexión con la política interna estadounidense: el problema no se resuelve señalando solo a carteles extranjeros, porque la demanda y las redes de distribución incluyen a ciudadanos y estructuras dentro de EE. UU. Negar esa realidad bloquea soluciones de política pública. Además, las respuestas espectaculares, despliegues mediáticos y operativos costosos, como enviar portaaviones, suelen ser ineficaces a largo plazo. Organismos con autoridad legal y operativa, como la Guardia Costera y agencias especializadas, son los que deberían liderar intervenciones sostenibles y orientadas a resultados.
La segunda parte de esta entrevista será publicada próximamente.
Enrique M. Infante Ángeles es estudiante del Programa Dual de Bachillerato y Maestría en Escritura Creativa y Literatura de la Universidad del Sagrado Corazón de Puerto Rico. Es músico, cantante, compositor, actor y escritor con una amplia trayectoria artística. Ha publicado varios álbumes, sencillos, libros y diversos artistas han grabado sus composiciones.
Para más información del autor: www.enriqueinfante.com – enriqueinfanteautor@gmail.com


