No tengo nada para escribir, por Danicha Guerrero Álvarez

"Qué triste es no tener nada para escribir, pues no tengo nada nuevo que contar, porque ya todo lo que se ha escrito se ha dicho, y todo lo que se ha dicho no tardará en escribirse".

Por Danicha Guerrero Álvarez

  Qué triste es no tener nada para escribir, pues no tengo nada nuevo que contar, porque ya todo lo que se ha escrito se ha dicho, y todo lo que se ha dicho no tardará en escribirse. Me parece lamentable que tenga que recurrir a las reminiscencias del pasado para recordar el sentimiento que tuve cuando escribía algo con propósito. Ahora me siento y ahora no tengo. Vuelvo a sentarme y no llega nada importante que detallar. No puedo hablarte de experiencias porque estas son unas vertientes infalibles: el que no vive, no puede hablar de aventuras y el que se aventura no puede contar cómo se siente estar estancado. La creatividad, el ingenio, mi pi de inspiración me ha abandonado cuando más lo he necesitado. Y si bien quiero escribirte algo, no logro extender para más el carbón de un lápiz desgastado. Me quiero rendir… pero  todavía mantiene una pequeña mina, un rastro diminuto de tiza gris que intenta darle a estas manos bendecidas su último borrador. Si dedico mi entera existencia para escribir acerca de sirenas bohemias que flotan en un globo aerostático para perderse en el mediterráneo; no funcionaría porque hay veces que se requiere leer un relato verídico. Entonces, si cuento la historia de una madre en una cocina, que con su escoba le da palos a un ratón que intentaba subirse al único plato de comida que tenía para sus hijos; eso tampoco llamaría tu atención, pues hay ocasiones donde es mejor la fantasía para no palpar de cerca la realidad. Puedo incluso, mezclar tres corrientes literarias para que te quedes tan perdido como lo estoy yo, como también puedo dejar la hoja en blanco. Ahí sí pudiera sorprenderte, porque el silencio nos da las mejores reflexiones. Pero ya te lo expliqué, el cómo todo esto me entristece. Nunca entenderás cómo se sentiría un poeta si olvidara sus líricas, o el desquicio que le llegaría a un compositor sin su música. No sufrirás jamás el delirio de un dramaturgo sin sus obras o tan simple como alguien igualado a mí, que ni siquiera le surge algo interesante para escribir.

La.Corcheta
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