Por Letizia Rivera-Guzmán
Siete cartas pintadas arrojé sobre mi mesa,
hermoso mantel debajo de las estrellas solteras.
El oro, mirra e incienso iluminan nuevas praderas,
colección politeísta de ofrendas mal entendidas.
Arriba la luna menguante sombre-azulada,
rozando frágilmente nuestras penas pesadas,
ruge la orquesta diepálica de rama brotada,
encendimos un sol-semejante humano-hoguera.
Tú, dibujando oraciones al Cinco de Copas;
yo, al Cuatro de Bastos, la túnica de mora,
repartimos de los platos las guayabas-hojas
y como osos marrones chupamos luna-miel.



