El triunfo interno de Benito: buscando la clave, la clavé en los Grammys, por Kiquenboriken

"No es un divo de Hollywood ni una figura inalcanzable; es accesible, te monta varias parrandas en tu casa y no pretende ser un tenor italiano ni un Pedro Capó".

Por Kiquenboriken

San Juan, 8 de febrero de 2026

  Hace varias décadas que los latinos estábamos imaginando cómo sería si en las radioemisoras convencionales americanas —o mejor aún, estadounidenses— existiera programación real en español. Para ponernos en contexto, a grosso modo, en los 90 los programadores buscaban siempre los éxitos escondidos dentro de los cientos de LP que recibían de parte de las disqueras. Hacia el año 2000, la dinámica cambió: en Estados Unidos los A&R buscaban a los artistas y tras grabar, iban con las canciones que ellos mismos elegían a las estaciones de radio para pedirles que las pusieran. Ciertamente, había mucho dinero en movimiento, incluyendo la payola, que funcionaba como la clave para que los artistas sonaran; una suerte de “te bajo una lana y tocas a mi artista por una semana” hasta que la canción en cuestión quedara grabada en la cabeza del pueblo.

  Sin embargo, con la llegada de las plataformas musicales, la clave del éxito cambió sustancialmente. Hoy, cada persona con acceso a una plataforma tiene la opción de elegir su banda sonora y es de esa manera como se consume la música actualmente. Los medios y las reglas del juego cambiaron radicalmente, pero hay mucho más detrás de todo esto. Resulta que, históricamente, los artistas latinos con más pegada en Gringolandia estaban supeditados a cantar en inglés; no había otra opción. Para citar algunos ejemplos: Gloria Estefan lo hizo con su Conga, Tito Puente con el Oye como va (sin la tilde en el cómo) y Ricky Martin con Livin’ La Vida Loca. Sin ir tan lejos, incluso Shakira tuvo que recurrir al Hips Don’t Lie para terminar de conquistar el mercado anglo.

  Lo más interesante es que el asunto es más político; siempre lo fue. Soy un convencido de que para que algo se dé, otras cosas se tienen que alinear alrededor. En el contexto actual, el poder político ha endurecido sus políticas anti-inmigratorias a través de ICE, vapuleando a los inmigrantes mientras se perrean los derechos humanos y cualquier tipo de tratado o convención existente que trate de protegernos. En ese campo, son los artistas quienes, aparte de tener una gran responsabilidad social, tienen el poder del micrófono y de los escenarios. Los pueblos oprimidos colocan a estos artistas en pedestales de los que muchos caen, excepto Benito Antonio Martínez Ocasio.

  ¿Y por qué Bad Bunny no defrauda? Porque su gente se siente identificada con él. Benito empezó empacando las compras en Econo, un supermercado puertorriqueño en su pueblo natal, Vega Baja, mientras subía sus canciones a SoundCloud. Poco después fue escalando solito, con humildad, y llegó a ser notado. Supo aprovechar las oportunidades y erigirse con respeto y trabajo sincero; eso es lo que conecta. No es un divo de Hollywood ni una figura inalcanzable; es accesible, te monta varias parrandas en tu casa y no pretende ser un tenor italiano ni un Pedro Capó. La gente se identifica con él porque puede cantar y sentir como él.

  Y la cosa no se queda ahí. ¿Cómo se hace para clavar no solo un hit, sino un disco entero a los gringos y ponerlos a practicar español en cuatro meses? ¿Cómo se logra, sin el apoyo de una disquera multinacional, llevarse tres Grammys americanos (no latinos) con un álbum como DeBÍ TiRAR MáS FOToS? Los detractores son muchos, pero creo que es porque no han caído en cuenta de que los racistas acérrimos y los que discriminan han perdido la clave de todo.

  El asunto es político y Bad Bunny es el símbolo perfecto para una generación decepcionada de lo que se llama America (aún sin tilde). Hablar de él es hablar de Puerto Rico. Quedará en la historia que, silenciosamente y sin ningún disparo, nuestro idioma español heredado siempre tuvo más palabras y, además, tuvo la clave tocada en el lugar exacto. Benito, buscando la clave, se debe haber dicho: se la clavé a los Grammys.

La.Corcheta
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