Por Max Nox
Para realizar mi entrevista, escogí a la escritora de no ficción Lumarhi J. Rivera Lozada. Esta decisión ha nacido a partir de una necesidad de conocer más sobre las fobias persistentes sobre ciertos grupos de personas en la isla. El racismo, el machismo y la fobia LGTBIAQ+ son asuntos que siguen vigentes. Como una persona consciente y a favor de la igualdad de derechos hacia todos los seres humanos, son temas que considero importantes. Es por eso que estoy decidida a empezar por identificar estos comportamientos en mí, ya que como sociedad los hemos normalizado.
El impacto de la escritura en la sociedad
Después de haber leído tu reportaje “Continúa el acoso racista para la familia de Canóvanas”, me gustaría saber, ¿cuál ha sido tu experiencia tratando con el racismo interno?
L: Cuando me hablas de racismo interno, ¿te refieres al racismo en el sistema, o al racismo interpersonal?
Me gustaría saber en ambos conceptos, tanto interpersonal como en el sistema también.
L: Tomando ese caso como ejemplo, es bien duro uno como periodista ver cómo está ante los ojos, está la evidencia de que hay un caso de racismo y que la justicia, el sistema de justicia, no intervenga de manera inmediata, porque es un sistema racista. Así que este sistema protege a las personas que ejercen el racismo de manera interpersonal. Porque cuando hablamos de racismo sistémico, hablamos de estas instituciones como el sistema de justicia y otras ramas del gobierno que oprimen a las personas negras y afrodescendientes. Entonces, cuando hablamos de racismo interpersonal, nos referimos a este caso, por ejemplo, de la familia de Canóvanas, que es persona contra persona. Y también es un poquito más complicado cuando somos periodistas negras, periodistas negros, que estamos cubriendo esos temas de racismo. Así que uno, tras de que vive la violencia día a día, también vemos cómo otras personas y comunidades la viven y el sistema sigue replicando estas opresiones.
Sí, es muy cierto y es muy duro ver que continúa esa situación. A partir de esos comentarios, quería preguntar, ¿personalmente crees que el sistema está cambiando para que haya más derecho hacia las personas negras o ves que es un proceso más lento?
L: Honestamente, considero que el proceso ha estado muy lento. Sí, se están haciendo unos esfuerzos, nosotros esperamos, pensando yo que he trabajado en Revista Étnica, que además de un medio antirracista, pues es una organización que aboga por los derechos de las personas negras. Sí estamos buscando que esos cambios se den dentro del sistema, pero la realidad es que no se están dando con la prontitud que se requiere. Aunque los líderes y organizaciones antirracistas en Puerto Rico están impulsando y reclamando para que se haga justicia realmente en estos sistemas y que las personas negras puedan tener una igualdad y equidad de oportunidades, la realidad es que los sistemas no están respondiendo con la prontitud y la urgencia que se requiere.
¿Podrías contarme una anécdota donde tu escritura haya impactado a alguien en particular?
L: Me viene rápidamente la vez que escribí para la primera comparsa de Niños Vejigantes en Piñones. Eso fue hace un año atrás, durante verano. Entonces, hice una crónica sobre esta experiencia del campamento de Piñones Aprende y Emprende, que es una organización que trabaja para los niños en Piñones. Desde Étnica estuvimos todos los días documentando la experiencia del campamento, que a su vez preparaba a los niños para el cierre, que era una comparsa de vejigantes históricas. La primera vez que una comparsa de niños vejigantes va de Piñones a El Ancón de Loíza. Así que la crónica recoge esa experiencia del campamento y la enlaza con la comparsa como tal. Entonces, hubo varias personas de Loíza, de la organización de Piñones, que se acercaron a nosotras, se acercaron a mí, y nos expresaron como que: ¡Guau! Realmente, como que es bien diferente leer todo este impacto, no es lo mismo como uno a veces: ¡Ah! Okey, esto pasó. Pero realmente poder ver todo de manera visual, de manera descriptiva, todo el trabajo que invirtieron estos niños y estos líderes en este proyecto. Y sí, de una manera como que queda plasmado para la historia, porque si los periodistas no documentamos lo que pasa, los eventos se van muy rápido, se pueden ir muy rápido al olvido. Y eso es un riesgo que no nos podemos tomar, y menos cuando trabajamos con cosas históricas y con cosas que tienen que ver con las comunidades negras. Es muy importante que nosotros como periodistas, cuando se trata de las comunidades negras, podamos asegurarnos de que queden estos detalles, de que quede una representación positiva y digna, porque muchas veces lo que son los medios tradicionales, lo que es la historia y otros tipos de documentaciones, se nos ha invisibilizado. Así que nuestro trabajo es poder inmortalizar en cierta manera y que queden evidenciados estos momentos y estos eventos históricos.
Me alegra mucho escuchar eso, porque, como tú dices, no se le da la importancia que se le debe dar a documentar todo sobre la comunidad negra, porque al igual que las otras razas, deberían tener su momento de gloria documentada para las futuras generaciones. Y me alegra escuchar su trabajo en la revista Étnica y como periodista de su participación. Por eso, como escritora emergente, me gustaría también impactar de alguna manera con mi escritura. Como persona que creció en el campo y después salió a la ciudad, donde las personas son más abiertas de mente, me di cuenta de las conductas grotescas que persisten en el mundo, como lo es el racismo, el machismo y la fobia LGTBIQ+. De esta manera entré en conciencia, me preocupa, ¿cómo podemos identificar estas conductas en nuestra escritura, y cómo podemos cambiarlas para que no sigan pasando de generación en generación?
L: Creo que eso es algo que trabajamos desde Étnica, que es el medio donde yo estoy a diario. Primeramente, nosotros tenemos que sentarnos a ver qué es lo que se ha estado trabajando, desde la escritura, sea periodística o sea más literario.
Pues, primeramente, la escritura es como un reflejo de lo que hay adentro de cada persona. No podemos separar la obra de la persona o a las personas de la obra. Así que, si nos sentamos a ver estas obras literarias, periodísticas o periodísticas literarias, podemos ver un análisis, podemos hacer un análisis de la sociedad, porque estos relatos, estos escritos, son un reflejo de lo que estaba pasando en la sociedad en ese momento, qué tipo de mentalidades había, qué tipo de prejuicios. Y con los prejuicios también siempre había gente con estos movimientos sociales en una manera de contranarrativa. Así que el primer paso es poder sentarnos y evaluar eso, a su vez, haciendo un trabajo de evaluación interna, porque sí sabemos que está el racismo, la homofobia, está el capitalismo. Hay muchas cosas de manera externa, de manera sistémica, pero todo esto ha calado al interior de cada persona. Así que nosotros, como escritores, tenemos que hacer una evaluación de cómo está nuestro Estado en cuestión de todas estas opresiones internalizadas. Luego de que nosotros hacemos ese análisis de nosotros mismos, de qué se ha hecho el trabajo que ya está previo a nosotros, entonces tenemos que comenzar, lo que llamamos aquí en Étnica, unas contranarrativas.
Okey, ¿cómo nosotros vamos a combatir esto? ¿Cómo nosotros vamos a cambiar la historia? Por ejemplo, si hay estereotipos, en nuestro caso, con las personas negras, de que las personas negras no son bellas, que las personas negras son violentas, nosotros no solamente vamos a decir: No, las personas negras no son violentas, las personas negras son bellas, simplemente, sino que lo vamos a demostrar. Las personas negras somos bellas, las personas negras somos capaces, las personas negras somos tiernas, las personas negras somos amorosas. Y eso se tiene que, entonces, reflejar en nuestro escrito, en nuestra redacción, en nuestra literatura. Al principio sí iba a ser un poco duro, porque estamos combatiendo algo que va más allá de nosotros, es un sistema, es algo que se lleva tal vez proyectando por años. Pero si nosotros comenzamos con estas contra narrativas, al final del día, y nuestra esperanza, es que todas estas opresiones, estos sistemas opresores puedan caer. Y si nosotros dejamos, publicamos, no solamente como: Pues yo escribo esto para mí, para mi liberación, que eso es importante, pero uno como escritor: Pues yo publico de esto y publico estas contra narrativas, le damos este acceso a las próximas generaciones, que en vez de encontrarse con los escritos homofóbicos y racistas y misóginos machistas que nosotros nos encontramos, pues ellos puedan encontrar algo nuevo y tengan de dónde agarrarse. Y así, yo entiendo que puede haber una liberación y entonces que puedan seguir naciendo nuevas generaciones de escritores con una mentalidad más justa, más compasiva, más abierta y equitativa.
Yo también tengo la fe y la esperanza de que sea así. Habiendo dicho eso de mi parte, también me gustaría preguntarte, siguiendo esa misma línea, por mi experiencia con las generaciones emergentes. He tenido unas experiencias no muy gratas y me preocupan todos estos temas y cómo se están tocando en las escuelas. ¿Crees que se está preparando de alguna manera a estas futuras generaciones para ser agentes de cambio? ¿O piensas que todavía seguimos arrastrando todo el machismo, el racismo, la fobia hacia las personas de la comunidad LGTBIQ+?
L: Pues realmente pienso que sí hay grupos de personas y hay individuos que están haciendo el trabajo para que estas futuras generaciones o estas generaciones más jóvenes o generaciones que están subiendo puedan ser estos agentes de cambio, que puedan crecer sin estas enseñanzas del machismo, del racismo, de la homofobia, transfobia. Pero sí también debemos reconocer que a nivel sistémico todavía estamos muy atrás en eso, en el sentido de que, aunque hay maestros que sí están haciendo el esfuerzo para que sus estudiantes tengan una mentalidad antirracista, que crean en el feminismo y todas estas cosas, todas estas líneas de activismo, por así decirlo, sí el sistema permanece siendo racista, permanece siendo machista, permanece siendo homofóbico, porque son herramientas del Estado. Empezando, vamos a hablar del Departamento de Educación es una herramienta del Estado. El Estado es todas estas cosas que mencionamos, es racista, es homofóbico, es machista. Así que eso es bien complejo que salga todas estas cosas negativas de él. Así que realmente, si vamos a hablar si se está haciendo el cambio o no, pues sí hay personas y organizaciones que están trabajando y luchando para que se hagan estos cambios, trabajando con esta juventud y esta niñez, desde otras esquinas, quizá desde talleres, desde espacios comunitarios, desde proyectos dirigidos a la juventud. Pero si lo vamos a ver de nivel sistémico, pues no, todavía seguimos luchando para que eso cambie, pero el sistema sigue siendo como es, sigue siendo opresor, porque así fue construido.
Creo que el sistema tiene que cambiar, pero para que cambie el sistema, primero nosotros. Cada individuo debe cambiar para entonces pasar a transformar el sistema y dejar todas estas cosas atrás. Sé que es un cambio que se está dando lento, pero tengo la esperanza de que poco a poco, paso a paso, podamos dejar todo esto atrás y cambiar la sociedad para bien, en una sociedad donde podamos vivir todos en paz y todos con derechos igualitarios.
L: Claro que sí. Y sería mucho más fácil la vida para las personas que están en algún círculo que puede ser oprimido. Si esto del racismo, si el machismo y la homofobia, fuera cuestión de mentalidades individuales. Por ejemplo, que mi vecino sea racista y ya. Pero que el sistema de justicia y el sistema de educación sean antirracistas, porque ahí yo tengo un sistema que me respalda. Es un sistema versus una sola persona que está con un pensamiento erróneo, un pensamiento opresivo. El problema es que no es así. Estas personas que tienen estas mentalidades retrógradas son respaldadas por un sistema. Y por eso ellas, como en este caso de la familia de Canóvanas, que me lo mencionaste hace un rato, son personas que están muy tranquilas porque tienen el sistema, tienen estas herramientas de poder a su favor. Así que en un mundo ideal sería que, como bien dijiste, que todes nosotros podamos tener igualdad de oportunidades, equidad, como nos gusta decir mejor. No veo, siendo realista, que todo el mundo pueda tener una mentalidad antirracista, una mentalidad feminista, pero que el sistema sí nos dé esas oportunidades, de que si nosotros podamos vivir en paz, de que tengamos estas herramientas que nos respalden, con eso, pues nos bastaría para poder vivir en dignidad y vivir en paz.
Definitivamente. Creo que ya es el momento de salir allá afuera y cambiar el sistema por completo, porque ya es hora. Llevamos muchos años con todas estas conductas erróneas y creo que ahora es el momento.
L: Definitivamente. Y ya que mencionaste las generaciones más jóvenes, las generaciones que van subiendo, yo sí tengo mucha esperanza de estas generaciones; a diferencia de las que nos antecedieron a nosotros, son muy vocales. Es una generación que, aunque se critica mucho, yo los veo muy dispuestos a cuestionar el sistema, muy dispuestos a cuestionar lo que se ve como normal, que muchas veces lo normal es opresivo, es violento. Y tienen un corazón muy puesto en estas cosas de los derechos sociales, de la equidad. Así que entiendo que ese espíritu que tiene esta generación puede seguir impulsando todos estos movimientos. Y considerando que son la generación que va a ser los próximos líderes, van a ser las próximas personas en algo, como que acá en posiciones de poder. Eso me da mucha tranquilidad. Quizás yo no vea, en vida me encantaría, todos estos cambios que quiero ver de equidad, pero pensando que hay una generación después de mí que sí tiene un espíritu diferente y unas ganas de ver un cambio en el mundo y que son las personas que se van a quedar, pues con eso es suficiente. Uno se encarga de sembrar la semilla, de educarles.
Por eso es importante que nosotros, como escritores, dejemos estas herramientas, hagamos estas contranarrativas, hagamos este trabajo duro para que cuando a ellos les toque, pues ya tengan una base. Nosotros, como dicen por ahí, que podamos caminar para que ellos puedan correr.
Sí, yo también tengo la esperanza de que nuestra escritura siga impactando a esas futuras generaciones. Y sí, como tú dices, estoy muy de acuerdo en que ya la semilla se sembró y poco a poco el árbol va a ir floreciendo para bien.



