Cruce de campo, por Alma Datil Calderón

"Y entonces rebusco cada día / en esta cuerpa
madura y llena de estrías, / cómo fue la infancia / de mis abuelos en el campo".

Por Alma Datil Calderón

De nena, abuela me sentaba

en el comedor 

para pelar gandules. 

Aún me huelen las manos 

a la cáscara.

Había días que esperaba 

a mis primos en la cuesta,

cuando se iban a tumbar quenepas.

Al cantar el gallo,

mi abuelo llamaba al alba

para acompañarlo al río

a buscar buruquenas

y por las tardes, 

preparaba el arroz para nosotros.

Y entonces rebusco cada día

en esta cuerpa

madura y llena de estrías, 

cómo fue la infancia

de mis abuelos en el campo. 

¿Cuántos callos les habrán

salido en los talones

por recorrer senderos?

¿Cuánta piel habrán perdido 

de las manos 

por trabajar con madera

y guayar yucas?

¿Cuándo se percataron

de que el fango afuera de su casa

se pudrió con la brea

del modernismo?

Que, de apoco, la tempestad

los empujó a pintar

su casa de hormigón.

A esa casita de caoba,

¿le habrá dolido el yeso

en sus pilares?

¿Rememoró cuando 

fue vida en un arrozal?

Cuando su embocadura

estaba llena de charcos

y erguían arroces. 

¿A dónde hubieran partido mis pies

si fuera Chaao naa

y creciera en un arrozal? 

La.Corcheta
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