Por Ana V. Meléndez Ortiz
Puerto Rico,
7 de febrero de 2026
Querido querido,
Enamorarse es cosa de locos y te voy a explicar por qué. Desde el momento en que te enamoras tu corazón incrementa de 10 a 20 latidos por minuto, siempre que estés al lado de esa persona. Al mismo tiempo, los niveles de dopamina pueden aumentar de tres a cuatro veces, y la oxitocina elevarse aproximadamente de dos a cinco veces más de lo habitual. . Pero eso no es nada comparado con el nerviosismo que nos entra y las preguntas que nos hacemos: ¿Es la persona indicada? ¿Será como lo imagino? ¿Le voy a querer? ¿Me va a aceptar?
Nos entra un miedo repentino, una confusión, una duda que puede influenciar grandemente cómo pensamos y sentimos. Siempre hay un factor que nos impulsa a tomar el riesgo de dar un paso al frente o dar un paso atrás. Pero enamorarse es solo el comienzo. Y recuerdo muy bien cuándo comenzó el mío.
Érase una noche, para inicios de septiembre de 2023, en la que Ana quería alegrar su día entero, buscando un giro a todo lo que le había ocurrido. Decide unirse a aquel servidor en Discord, uno en donde sus únicos cuatro amigos hablaban constantemente. Entonces… escucha una risa…
Él se ríe incontrolablemente, como una persona ridícula que no le importa compartir sus exageradas risas con los demás: “AAAAJAAJAJAAAA”
Ana estaba sorprendida. No sabía de quién era esa alegría tan contagiosa, pero algo en ella se despertó. De momento, sintió cómo su corazón deseaba conocer aquella voz que le había comenzado a cambiar la vida.
Fue más o menos así, que recuerdo, cómo me enamoré por primera vez. Sin embargo, como dije, enamorarse es solo el principio y tuve muchos retos comprendiendo mis sentimientos. No fue hasta…
Un 19 de enero el sol resplandecía en las caras de dos jóvenes enamorados. En los ojos del chico, había sobre mil estrellas que Ana quería acercarse a contar y admirar. Cuando leían la Biblia juntos, ella comprendía quién era él en su vida. Hasta que en todos los versículos que discutieron, la chica vio al chico presentando cada uno de esos atributos que hacen el amor tan único y especial.
Ese día no fue que dejé de enamorarme, aún mejor, lo escogí a él para que fuera quien yo decidiera amar. Ese fue mi paso de riesgo y también de fe. Aunque en mi mente estaba enamorada, me hacía tantas preguntas que muchas veces limitaban cómo actuaba. Tú, siendo tú mismo, me cautivó y me dije a mí misma que no hay nadie más a quien yo anhelaría amar.
“Te amo”, le dice la chica enamorada al chico que terminaba de leer su parte de los versículos. El joven la miró detenidamente, un poco asombrado, pero aquellas estrellas que llevaba en sus ojos comenzaron a estallar. Estrellas fugaces alumbraron su rostro. Esto, a Ana, le pareció hermoso. Fue ahí, desde ese momento en adelante prometió amarlo.
Pues, enamorarse es de locos, pero amarse es de valientes. Es extremadamente hermoso poder ser valiente junto a él; valiente y quizás un poco loca. Porque cada día decido amarlo, y cada día me enamora más. Y sí, muchas veces me pregunté: ¿Es la persona indicada? ¿Es como pienso que es? ¿O es como me lo imagino? ¿Le voy a querer? ¿Me va a aceptar?
Y para cada una de ellas recibí contestaciones. Sí, está separado para mí y es mi deber amarlo; Dios nos unió. No, no es como pensaba, es mejor que todo lo que imaginé (aun con sus fallas que uno piensa no perdonar). Entonces, aunque he encontrado diferencias en muchos puntos, nos complementamos. Los cambios y su crecimiento, nuestro desarrollo, no hicieron que me apartara, todo lo contrario: solo me unieron más a él. Ay, bendito, y ni digamos, lo quiero de más… para toda la vida.
Por último, lo más inquietante fue lo que me dijo con sus palabras, acciones y decisiones…
“Te amo, Ana Victoria Meléndez Ortiz”
Su amor ha sido, y sigue siendo, una bendición para mi vida. Cada día que se levanta y me escoge nuevamente. Cada día que está cansado. Cada día que me dedica sus palabras, su tiempo, su aliento. Es un día más que confirma el gran anhelo de estar a mi lado, de aceptarme como soy, con mi nombre completo y aun en mis crisis externas. Ese amor, que siga viviendo en nosotros. Esa valentía, que nos impulse cada día. Y esa locura que tenemos, que nunca cese de impresionarnos.
Te amo, mi vida, mi querido, mi consejero, mi apoyo, mi todo, MI AMOR.
Feliz 895 días juntos, aunque no esté a tu lado hoy, sabes que mi corazón, mi alma y mi todo te he entregado. Siente mi amor por ti, vivo y pasivo. Te extraño y espero que lo escuches en cada espacio blanco que tiene esta carta. Luego planificamos alguito para celebrarlo formalmente.
Enamorada desde el primer día,
Ana V. Meléndez Ortiz



